Las "viudas negras", una mortal arma en el conflicto checheno
XIMENA VILLALÓN MUSSONS
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Las "viudas negras" se han convertido en una letal amenaza.Foto:ASSOCIATED PRESS
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Presentes entre los secuestradores de la escuela en Osetia del Norte, han participado en mortíferos atentados.
XIMENA VILLALÓN MUSSONS
"Quiero venganza. Estoy lista para ella. Ahora tengo un solo sueño, una sola misión: Hacerme explotar en alguna parte de Rusia, idealmente en Moscú". Kowa es una joven chechena que fue entrevistada el año pasado por la cadena británica BBC. Ella forma parte de las llamadas "viudas negras", mujeres dispuestas a cometer atentados suicidas que se han convertido en todo un símbolo de la guerra en Chechenia.
Se hicieron conocidas por primera vez con el asalto al teatro Dubrovka de Moscú, en octubre de 2002, en el que unas 40 de ellas llevaban los cinturones con explosivos con los que amenazaban con hacerse volar a sí mismas y a los 700 rehenes que mantuvieron cautivos por más de 60 horas.
Ahora, entre dos y cuatro de estas mujeres estarían dentro del grupo que mantiene secuestradas a alrededor de 300 personas en una escuela de Osetia del Norte. Y otras tres de estas kamikazes han tenido éxito la última semana: se las responsabiliza de las explosiones de dos aviones Tupolev el 24 de agosto, que dejaron 90 muertos, y de un atentado en el centro de Moscú que el martes pasado causó 10 víctimas fatales.
También fueron dos de ellas quienes se hicieron explotar en julio del año pasado en un concierto de rock al aire libre, en un atentado que causó la muerte a otras 15 personas.
Las "viudas negras" son esposas, hijas o hermanas de rebeldes chechenos que han fallecido en los diez años de conflicto en esa región separatista del Cáucaso ruso. Ellas han tomado como suya la causa de sus parientes muertos, en un acto que mezcla el idealismo político con la venganza.
Ley de la sangre
La historiadora rusa y académica de la Universidad de Santiago, Olga Ulianova, señala que las razones para entender el fenómeno de las mujeres kamikazes chechenas son variadas. Por un lado, está el sentido de igualdad soviético, que durante años promulgó que las mujeres podían hacer las mismas cosas que los hombres, incluso participar en guerras.
Al mismo tiempo, las sociedades del Cáucaso son muy tradicionales y en ellas la "ley de la sangre", la venganza ante la muerte de un pariente es prácticamente una obligación.
A esto se suma que los efectos de la guerra han sido particularmente duros para las mujeres chechenas. Según la BBC, el 75 por ciento de ellas ha perdido familiares, el 60 por ciento ha visto sus hogares destruidos y al menos el 50 por ciento está desempleada.
Kowa, la mujer citada por la BBC, relata: "Tengo una hija de 18 meses, pero para mí no vale la pena vivir sólo por ella. No ahora que mi esposo ha muerto. Quiero tomar tantas vidas rusas como sea posible. Esa es la única manera de hacer que los rusos dejen de matar a mi gente".
Un último factor es la fuerte incursión que ha tenido en los últimos años el fundamentalismo islámico "que en el marco de una sociedad arruinada por la guerra, da a la gente certezas sencillas y fáciles. Y las mujeres son las que más necesitan certezas", afirma Olga Ulianova.
Esta influencia se demuestra en que las mezquitas de orientación wahabita han llegado para quedarse en la región. Un ejemplo es el caso de Raissa Ganiyeva. Esta joven chechena relató en agosto del año pasado, ya bajo protección rusa, cómo su hermano quería obligarla a hacerse saltar por los aires en Moscú. "Mi hermano me prometió el reino de los cielos", recordó Raissa. "Pero yo no lo creí".
En la numerosa familia Ganiyev hacía años que se leía literatura radical islámica wahabita, y dos de las hermanas de Raissa formaron parte de las 40 mujeres que atacaron el Dubrovka.
Este fundamentalismo muestra también vínculos con Al Qaeda. De hecho, el líder checheno Shamil Basayev, el terrorista más buscado por Moscú y el entrenador de las "viudas negras" -ha amenazado con enviar "brigadas de mujeres" a Rusia para sembrar el terror- tiene lazos con la red terrorista.
Este apoyo puede verse demostrado con la creación de un campo de entrenamiento para mujeres terroristas, según reveló a mediados del año pasado una mujer que se identificó como Uma Osama (madre de Osama), quien dio a conocer un documento diseñado para el entrenamiento de mujeres terroristas que comienza con una frase que parece decirlo todo: "La valentía de las mujeres es la desgracia de muchos hombres modernos".
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