|
El Museo de Arte Ruso
 |
La
calle Mijáilovskaia une la avenida Nevski con la plaza de las Artes, que
presenta un conjunto arquitectónico único. Cierra la perspectiva el Museo de
Arte Ruso, antiguo palacio Mijáilovski, edificado por C. Rossi en 1819—1825.
El cuerpo principal ostenta una magnífica columnata de orden corintio. La
ornamentación escultórica del palacio se debe a V. Demuth-Malinovski y S. Pímenov.
La estructuración de toda la plaza empezó por una tarea concreta: levantar
un palacio para el príncipe Mijail, hermano de Alejandro I. Como base del
proyecto Rossi adoptó el principio de villa urbana: el cuerpo principal y las
alas efe servicio están rodeados por tres lados por el patio principal,
separado de la plaza con una verja de hierro. El cuerpo palaciego está abierto
hacia la avenida Nevski.
|
El
palacio Mijáilovski, actualmente Museo de Arte Ruso, admira por su fastuosidad.
La arcada de la planta baja con ancha escalera y leones a sus flancos sostiene
un pórtico corintio de ocho columnas, rematado por un frontón con relieves
decorativos. La ornamentación escueta de los saledizos simétricos centra la
atención en la espléndida, solemne y vistosa parte central de la fachada. La
verja de hierro está ejecutada en forma de lanzas alineadas y reposa sobre un zócalo
de granito. En el ornato escultórico del palacio son patentes los motivos
patrióticos.
En 1895 el palacio fue comprado por el Fisco, especialmente para habilitar en él
un museo de arte ruso. V. Svinín, quien dirigió la reconstrucción y adaptación
del edificio para museo, conservó sólo una pequeña parte de los interiores en
su forma primitiva. El museo abrió sus puertas en 1898. Para éste se
reconstruyó también el ala derecha del palacio (también proyecto de Svinín).
Actualmente sllí se aloja el Museo de Etnografía.
En
1914 para el museo se empezó a construir un edificio más (proyecto de I.
Benois y S. Ovsiánnikov). Pero empezó la guerra y la construcción fue concluida
en los años de postguerra.
El
Museo de Arte Ruso es uno de los mayores acervos de artes plásticas,
aplicadas, populares rusas. El arte ruso antiguo está representado con obras de
Andrei Rubliov, Dionisio, Simón Ushakov. El arte del siglo XVIII comprende magníficos
retratos y esculturas, obras de F. Rókotov, D. Levitski, V. Borovikovski, B.-C.
Rastrelli, F. Shubin. La primera mitad del siglo XIX brindó al museo lienzos de
los pintores de la escuela académica — K. Briulov, F. Bruni, I. Aivazovski;
cuadros de los "itinerantes" — I. Kramskoi, G. Miasoiédov, N. Gay,
V. Perov, I. Repin, A. Kuindzhi, V. Polénov, I. Levitán, N. laroshenko.
Figuran en las salas las labores pictóricas y gráficas de los pintores de
fines del s. XIX— principios
del s. XX, N. Roerich, A. Benois, M. Vrúbel, P. Konchalovski, M. Dobuzhinski,
E. Lanceret. Una sala aparte refleja las creaciones de los maestros soviéticos
A. Mílnilov, E. Moiséenko, V. Mújina, M. Anikushin, N. Andréev, A. Pajómov.
Las
salas del Museo de Arte Ruso

El
Museo de Arte Ruso dispone de una colección de obras de arte que llega a las
300 mil unidades (hasta 1917 la cifra era de 7 mil). Tal incremento fue
resultado de la nacionalización de las obras de arte de los palacios y las
mansiones de la nobleza, así como de numerosas adquisiciones.
Al
hablar del arte ruso, representado con tanta plenitud en las salas del Museo
de Arte Ruso, no se pueden dejar de mencionar ciertas peculiaridades suyas de
aspecto histórico.
La
arquitectura rusa antigua se desarrollaba predominantemente dentro del cauce
religioso.
El
jardín Mijáilovski

La
fachada opuesta, norte, del palacio, da al jardín Mijáilovski. El principal
elemento de su ornamentación — una galería dilatada, así como una ancha
escalera — concierta a maravilla con el amplio prado
frente al palacio y los umbríos paseos del jardín.
El
Tercer jardín de Verano, como se llamaba antes, fue trazado a principios del
siglo XVIII. Con motivo de la edificación del palacio Mijáilovski Rossi lo
convirtió en parque paisajístico.
Los
sinuosos paseos, las anchas copas de tonos ocres de los árboles que se reflejan
en el agua del estanque, el puente de hierro crean un inconfundible colorido del
jardín. El jardín Mijáilovski hechiza
en cualquier estación del año. Es éste un singular lugar en el centro de
nuestra ciudad, que sorprende con su calma y silencio y la armonía un tanto
melancólica de la arquitectura, la plástica de los enormes árboles, el agua
inmóvil y el movimiento de los elementos de hierro de su soberbia verja.
El
arquitecto A.Menelas y el jardinero D.Busch uagaron un importante papel en el
cumplimento de los designios del arquitecto. En la primera mitad del s.XIX por
proyecto de Rosssi en la orilla del Moika se construyó un embarcadero de
granito y un bellísimo pabellón con ligera columnata y semirrotonda.

|