VISITA OFICIAL DEL PRESIDENTE DE RUSIA VLADIMIR V. PUTIN /
LA PRENSA DE CHILE SOBRE LA CUMBRE DE APEC /


Las chamanteras de Doñihue se emocionaron al ver sus obras

Bush se llevó el chamanto tejido por Nelly Beltrán y su hermana Elia, mientras que Vladimir Putin, el de Milady Cantillana.

Las ocho tejedoras se reunieron para ver la ceremonia de la foto oficial y determinar a quién le correspondió su prenda.

DOÑIHUE.- A 120 kilómetros del Palacio de la Moneda, mientras los 20 representantes de las economías participantes en el APEC vestían chamantos obsequiados por el gobierno chileno, un grupo de ocho artesanas sentía una de las emociones más grandes de su vida.

En Doñihue (ceja tupida) habían trabajado duro, desde principio de año, para confeccionar las prendas que recibieron los dignatarios.

"Siento como que se me va a salir el corazón", dijo Carmen Carrasco, quien hacía fuerzas para no llorar, al ver la televisión. Lo mismo hacía su hermana, María Elena, que se sentó junto a ella para disfrutar del momento que habían esperado durante todo el año. Nadie quería perder detalle.

La casa de la señora Luz María Céspedes fue la escogida para presenciar la ceremonia de la foto oficial de la cumbre APEC, en que los líderes lucían sus obras maestras. Los comentarios no se hicieron esperar y cada una trataba de descubrir en manos de quién había quedado su trabajo.

Milady Cantillana, la más joven de las tejedoras del barrio Tamarico de Doñihue, dijo "ése es mío", apuntando al Presidente de Rusia, Vladimir Putin; luego de poner más atención descubrió que otro de sus chamantos había quedado en manos de Haji Hassanal Bolkiah, el famoso y multimillonario sultán de Brunei.

"Aunque sabía que mi trabajo llegaría a personas importantes, me llena de emoción ver a los presidentes con sus chamantos", dijo Milady.

Nelly Beltrán y su hermana Elia trabajaron en el chamanto que recibió el Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, el que fue tejido con hilos de color beige y tonos rojos, con un diseño de ramos. "Trabajé entre 13 y 14 horas diarias por más de tres meses en ese chamanto", dijo Nelly Beltrán, quien da cuenta de una prolijidad única que la llevó varias veces a volver atrás para conseguir un tejido perfecto.

Sólo en la foto oficial, los chamantos estuvieron por primera vez juntos, ya que a medida que las artesanas los terminaban los hacían llegar a la organización del APEC, que les iba cancelando inmediatamente una cifra que quisieron guardar en secreto.

El Presidente Ricardo Lagos fue el único de los dignatarios que no recibió un chamanto, porque él ya tenía uno, el que le regalaron en septiembre del año pasado cuando visitó Doñihue.

Precisión

Durante la transmisión, las artesanas se mostraron críticas con los relatos de los periodistas nacionales, porque confundían a cada rato las mantas con los chamantos.

"No es lo mismo", dijo, muy seria, Luz María Céspedes.

El chamanto es una prenda ornamental, que incorpora una huincha en todo su contorno y es tejida por los dos lados, lo que significa que los chamantos son reversibles.

Mide 1,05 metro de ancho por 1,4 metro de largo, aunque la extensión puede variar según la talla del cliente cuando se hace a pedido.

Tiene una boca, para meter la cabeza, de 33 centímetros.

Cada uno puede costar $800 mil y más, mientras que sobre $500 mil se invierten en el hilado.

El origen de la palabra chamanto se desconoce, pero se lo relaciona con tejidos originales mapuches denominados "sobremakun", como se le llamaba a un tipo de tejido con doble hilado, que es la misma técnica que han aplicado las ya famosas artesanas doñihuanas.

Fue la ex canciller Soledad Alvear quien tuvo la idea de regalar esta típica prenda del campo chileno a los líderes de las economías del Asia Pacífico.

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